Empieza a escribir

Empieza a escribir tu libro

¿Alguna vez has querido empezar a escribir un libro pero no sabias por dónde empezar? ¿Has comenzado un libro pero te has sentido perdido o fuera de lugar? A continuación te daremos buenas ideas para organizar, desarrollar y escribir tu nuevo libro.

¿Qué debo saber para empezar a escribir un libro?

La documentación es esencial antes de empezar a escribir

¿Sabes en qué fallan muchas novelas? No se trata siempre de personajes con un arco de transformación mal diseñado, de la torpeza del autor a la hora de crear escenas o de no saber equilibrar narración y diálogo. Qué va. Muchas historias, especialmente las que aspiran a ser realistas cometen un gran error de bulto, están llenas de agujeros porque el autor no se ha documentado convenientemente (o igual lo ha hecho, pero no ha tenido mucho tino al aplicar sus nuevos conocimientos a su novela). Documentarse es fundamental, has de saber atesorar toda aquella información que te pueda servir para crear tu obra.

¿Cual es la mejor forma de empezar a escribir un libro?

1.Por la idea. Antes de empezar a escribir tu libro, necesitarás tener una idea. Es el punto de donde parte tu libro, de donde nace tu historia. Para desarrollar un concepto debes tener en cuenta que las ideas vienen cuando te inspiras del mundo que te rodea, como vivir experiencias, empaparte de todos los estímulos que cada día llegan a ti, leer muchísimo, documentarte, etc. La creación de conceptos puede hacerse de muchas formas. Puedes tener una idea para un argumento general, la imagen de un ambiente, un resumen para un protagonista o incluso ideas más pequeñas y menos desarrolladas. No importa lo duro que sea, cualquier idea puede convertirse en un libro magnífico.

2. Averigua más sobre tu concepto. Cuando ya tengas un concepto vago, deberás averiguar más para obtener más ideas. Por ejemplo, si quieres escribir un libro sobre niños jugando un videojuego futurista, infórmate yendo a salas recreativas, leyendo acerca de las últimas novedades en videojuegos y jugando algunos tú mismo. Al realizar estas actividades podrás ver o experimentar cosas sobre las que la historia puede girar en torno o incluirlas en ella.

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3.Desarrolla tu concepto. Con algunas ideas sobre qué puede incluirse en la historia, deberás desarrollar tu concepto. Hazlo más complejo siguiéndolo hacia su conclusión lógica, pensando qué podría resultar de un conjunto de circunstancias o qué elemento puede hacer que la idea sea más compleja. Un concepto más desarrollado te ayudará a elaborar tu argumento.

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4. Ten en cuenta a tu público lector. Una vez que crees y desarrolles un concepto, deberás tener en cuenta a tu público lector. ¿Para quiénes escribes este libro? Cada público tiene diferentes gustos y podría haber experiencias y conocimientos previos propios de cada sector demográfico. Necesitarás tenerlo en cuenta para entender cómo continuar con el argumento, los personajes y cómo debe escribirse el libro.

Consejos para evitar el bloqueo a la hora de escribir un libro.

¡Mantente motivado a la hora de escribir!

1. Busca la soledad para evitar distracciones. En muchas webs, lo primero que nos dicen es que para mantener la motivación intentes rodearte de escritores con más experiencia que tú, para compartir perspectivas o disentir. Realmente, esa no es un mala idea. Es un forma de conocer hasta qué punto somos capaces de mantener nuestras convicciones o modificarlas. No está nada mal tener un círculo social de escritores. No hace falta que el tuyo no sea precisamente el del café Gijón. Pero si lo que queremos es escribir, yo haría, primero, justo lo contrario: buscar la soledad y encerrarme con mis pensamientos. Son muchos los grandes escritores que piensan que escribir es un acto íntimo, por decirlo así, y que es más fácil concentrarse en la tarea. Procura escribir en un lugar con pocas distracciones alrededor.

2. Márcate unos objetivos a corto plazo; por ejemplo, escribir una o dos páginas al día o resolver una subtrama, para así poder seguir con la trama o la idea principal de tu libro. Algunas veces no te sentirás con fuerzas para crear contenido nuevo. En ese caso, prueba a corregir aquellas partes que no te convenzan, que consideres que han quedado muy endebles. Reescribir para pulir defectos también es un pequeño objetivo, y muy necesario, además.

3. Trata de escribir con frecuencia, pero tampoco seas demasiado estricto. Hay días en que te apetecerá hacer cualquier cosa salvo escribir: hacer calceta, pasear al perro, vagabundear por las redes sociales… En cualquier caso, es importante que no pierdas el hábito. Una vez sientas ganas de volver a la tarea haz lo siguiente: espera unos minutos antes de ponerte a teclear y visualiza el pasaje que quieres narrar. Cuéntatelo a ti mismo en voz alta, aun a riesgo de sentirte un poco absurdo. Graba tu voz, si eso te ayuda. ¿Y todo esto…. por qué? Porque es una buena forma de concentrarte y de asegurarte que tienes claro lo que quieres contar. Es una manera de no perder el hilo de la historia, como se suele decir.

4. Pregúntate qué te motivó a empezar a escribir lo que ahora tienes entre manos. ¿Por qué has perdido la ilusión? Dedica unos minutos a reflexionar sobre esto cada vez que notes que las musas empiezan a hacer las maletas. Además, te vendrá bien para preparar respuestas ante posibles entrevistas.

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5. Sé realista. Sabes que no siempre vas a estar inspirado y que habrá distracciones, imprevistos… No vas a estar escribiendo las 24 horas del día. Lo mejor es que seas lo más honesto que puedas a la hora de planificar el tiempo que dedicas a escribir. No se trata de ser metódico, sino práctico.

6. Mantén una actitud positiva. Si no mantienes la ilusión por lo que estás escribiendo, difícilmente acabarás tu obra, se trata de actitud.

7. Haz autocrítica. Si eres de los que al leer lo que han escrito piensan «Dios, ¿cómo he podido escribir esto?», no te apures: aprovecha para hacer autocrítica y corregir todo aquello que no te convenza. Cuanto más madures tus ideas, mejor. Cualquier cosa antes que abandonar.