Cómo empezar a escribir poesía.

¿Has querido ponerte a componer poesía «en serio», pero te impone respeto porque no sabes cómo empezar escribir poesía.? Quizás sea porque te tomas la poesía como una carrera de obstáculos: métrica, figuras literarias, etc.

Tips y nociones básicas para empezar escribir poesía.

La poesía, ante todo, trata de sorprender al lector; intenta transmitirle ideas originales.

Cada época y cada sociedad tienen su forma de entender la poesía, y al fijarnos en los autores que han escrito antes que nosotros, es normal que el concepto que tenemos de ella esté algo fosilizado si nos atenemos a los parámetros por los que se medía hasta bien entrado el siglo XX.  En ello ha influido la visión clásica que a muchos nos inculcado en el colegio. Quizá estudiaste a Jorge Manrique y sus famosas Coplas a la muerte de su padre, o a poetas románticos como Espronceda (la Canción del pirata) o Bécquer. Para entender la poesía se hacía, en realidad, una disección: se medía cuántas sílabas tenía cada verso para saber qué tipo de estrofa era y se identificaban todos aquellos recursos temáticos y de estilo con los que el poeta trataba de ser original. Estudiar todo aquello era prácticamente un análisis de laboratorio.

El simbolismo, es decir, dar significados ocultos para que el lector los pueda interpretar también ha contribuido a que muchos le tengan aún más respeto, ya que entender algunos poemas supone tener cierto bagaje cultural, grandes dosis de imaginación y, por supuesto, intuición suficiente como para adivinar qué mensaje quiere transmitir el autor, si es que realmente nos quiere transmitir un mensaje.

Puede que alguien se pregunte: «¿Y es malo que se sigan los esquemas clásicos para componer un poema? ¿Es malo que haya simbolismo y que el lector tenga que adivinar qué significa ese poema?». Por supuesto que no. Un poema se puede enriquecer de muchas formas; es una composición de arquitectura lingüística —como los trabalenguas, por ejemplo— y, para ello, cada uno puede aportar los elementos que mejor le inspiren.

La materia prima para hacer un poema es muy diversa. Se puede componer a través de observaciones cotidianas, de sueños que hemos tenido, de recuerdos… Hay quien, por ejemplo, recurre a recrear imágenes bucólicas, de modo que hace de sus composiciones pequeños cuadros costumbristas. Hay otros que cultivan la poesía erótica y la dedican a la persona amada, a su «objeto» de deseo; y por supuesto, nunca faltan los que piensan que la verdadera poesía surge del dolor y el desgarro, y escriben poemas sombríos y oscuros o de denuncia.

Sea como fuere, componer poesía se ha convertido en algo muy subjetivo; sin embargo, hay algo que todo poeta usa, con mayor o menor fortuna: imaginación y ganas de sorprender, independientemente de la técnica o de la perspectiva de las que se valga. No hay una única forma de componer poesía.

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