7 ideas para dinamizar tu novela

-No vendo ni un ejemplar. Luhu, aconséjame.
Of course, Harley Quinn. Desde luego eres más maja que tu novio

¿Crees
que con tener una idea original, usar un estilo bonito y recargado o un
vocabulario rico ya tienes el libro hecho? Eso es solo el principio. Primero,
la idea, el argumento… ha de atraparte a ti, ha de remover algo en tu
interior. Llegar a tener esa buena idea y desarrollarla es complejo, pero más lo
es transmitirla en forma de relato, de historia con gancho. Por eso te damos
7 ideas para dinamizar tu novela. ¡Dale ritmo!

1- El
principio

Uno de
los errores más frecuentes, al comenzar un relato, es empezar a describir hasta
la náusea el escenario y dar demasiados datos sobre los protagonistas (qué
beben, cuánto fuman, si usan ropa interior para dormir o no…). Los detalles,
tanto de lugares como de personajes, se han de dar en los momentos oportunos.

2- El tono
del narrador

¿En qué
tono habla? El narrador ha de ser un personaje más, tanto si aparece en primera persona como en tercera. No es lo mismo que sea un niño que un adulto. La perspectiva
cambia de uno a otro; sobre todo, según sus circunstancias (el extracto social,
emocional, etc.). 

Hay que ser muy pícaro con este recurso. Por ejemplo, si es
un niño quien habla —como decíamos— o un adulto muy inocente, el lector ha de
tratar de ver más allá de ese tono «blanco», ha de ver cosas que quizás pasen
inadvertidas al propio narrador, que se expresa según ese carácter ingenuo,
pero no para el lector, que adivina mucho más de lo que dice ese cándido narrador.

-Yo soy la cándida narradora. ¿Sorprendid@s?

3- Expresa mucho con pocas palabras

Sintetiza
la información, utiliza un vocabulario preciso y que se adapte al carácter de
cada personaje.

4- Juega
con los momentos de tensión

 Piensa en la tensión narrativa como en una
pelota de baloncesto: consíguela, mantenla y… lánzala.

Estos
momentos pueden ser breves e intensos —microintensidad—, que aparentemente no
lleven a nada pero que ayuden a mostrar algunos rasgos psíquicos de los
personajes, o algo más prolongados y complejos —macrointensidad— y que repercutan
visiblemente en el desarrollo de la trama.

Es
aconsejable que no prolongues demasiado la tensión. ¿Por qué? Porque el lector
tiene un límite para acumularla. Demasiada seriedad, demasiada angustia contenida,
demasiado tiempo de incertidumbre y dudas a lo «¿qué cable corto, el rojo o el verde?» van a provocar que el lector se canse o que, por el contrario, le dé por
reír y empiece a tomarse tu novela a guasa. Y tú no quieres ninguna de esas dos
reacciones, ¿verdad?

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Esta tensión
se suele interrumpir recurriendo momentáneamente a las subtramas, a las
historias de los personajes secundarios, o a detalles absurdos, que ayudan a
desviar un poco la atención del lector y que ayudan a «que tome aire» antes de
sumergirse, de nuevo, en la acción principal.  

Este
recurso se utiliza mucho en la novela romántica, en la que la tensión entre los
dos amantes se ve interrumpida momentáneamente por otra pareja, por un amigo común con un
problema distinto al de estos, etc.

-¿Que mi novio ya había estado consultando con Luhu?
¡No tenía ni idea!¡Me ha mentido!
-Seh…pero es muy mal escritor y no escuchaba-Me tiene harta. ¡Lo dejo!

5- Secretos

Como
decíamos al principio, no des toda la información de los personajes nada más
empezar. Una vez sientas que el lector se ha identificado con alguno de ellos,
empieza a desvelar secretos, detalles que no encajen con el concepto que se había
formado de tal o cual personaje. En definitiva, crea confusión, altera algún rasgo de uno de ellos y pon patas arriba el mundo que has creado.

6- Ritmo y fragmentación
Si
notas que hacia el final, tú estilo narrativa se ralentiza o empieza a resultar
muy pesado. Acelera el ritmo fragmentando más las escenas e intercalando pequeñas
partes de subtramas en las trama principal, hasta que todo fluya y confluya a un mismo
ritmo en la conclusión. 

7- Equilibra verbo y adjetivo

Verbo = acción
Adjetivo = descripción.

Si das más protagonismo a los verbos, conseguirás que la acción avance. Sabemos que esto es muy obvio, pero de vez en cuando conviene recordar que los pasajes en los que abundan los adjetivos están hechos con una finalidad descriptiva. Si abusas de ellos cuando tu relato te pide agilidad, acción, ritmo… estos pueden ralentizar la acción narrativa. ¿Acaso al andar por la calle te paras en TODOS los escaparates que ves (incluso yendo de paseo)? Cada recurso tiene su momento.

-No me lo creo. He agotado ya las 2 primeras ediciones de mi libro.
-¿Lo dudabas? ¡Ah! Mira los consejos que le dimos al Joker

Por:  @NLutefisk
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