¿Sabes cómo no aburrir a tus lectores?

¿Te has quedado sin recursos para seguir escribiendo? ¿Por más que revisas lo que has escrito encuentras que tu novela está sosa? ¡Marchando una ración de consejos para darle un poco de vida a tu obra y hacerla más interesante!

5 sugerencias para no aburrir a los lectores.

1. Crea personajes más profundos.

La introspección es una gran aliada a la hora de desarrollar la personalidad de los protagonistas. Introduciéndote en sus mentes, los dotarás de un carácter lleno de matices; de esta forma, el lector no sólo «se sentará en primera fila» para ver cómo piensan, sino que comprenderá mejor cómo van evolucionando. En este caso, es normal recurrir al monólogo interior, pero recuerda que un personaje no sólo se define por lo que piensa, sino también por sus acciones, así que «métete en su piel», como se suele decir.

2. Haz que tu historia fluya.

Crees que has escrito una página perfecta, con ideas precisas, rica en vocabulario y sin resultar pedante. ¿Pero se deja leer con fluidez? Debes evitar a toda costa que tus lectores se estanquen en una frase que no han entendido por tu torpeza al escribir (falta de cohesión, ambigüedad…).

Las tramas no han de ser necesariamente complejas pero sí han de estar bien desarrolladas, porque quieres que tu novela enganche desde la primera página. Empiezas bien y consigues llevar un buen ritmo narrativo, pero en ocasiones notas que ese ritmo fluctúa. Con el recurso de las subtramas, al recrear las líneas argumentales de otros personajes, evitarás que el interés decaiga.

3. Cuida las tramas de tu novela.

A decir verdad, es complicado llevar a cabo un solo argumento lineal de principio a fin (ni siquiera ocurre en clásicos como El Quijote o Drácula), pero si vas a entrecuzar historias, has de recurrir al sentido común y dejarlas bien definidas; tampoco se trata de que tu novela parezca una maraña de cables que no hay por dónde desenredar.

4. El lector no es tonto.

Pon a prueba la intución de tu público, plantéale retos intelectuales, dale pistas sin ser demasiado explícito y deja que vaya atando cabos —sobre todo si te dedicas a la novela negra—. Y, por supuesto, sácale el jugo a los giros inesperados, en concreto cuando el argumento tiene visos de caer en lo previsible.

5. Cuida las formas.

Como autor, es deseable que tengas un vocabulario extenso y que domines varios registros, de esta forma cambiarás de uno a otro cuando sea necesario. Si, por ejemplo, tu obra está dirigida a un lector con un nivel cultural medio pero está trufada de tecnicismos y usas un estilo harto recargado, es muy probable que éste pierda pronto el interés en la lectura.

Por el contrario, si usas un estilo demasiado coloquial y con un léxico repetitivo y escaso —como quien está tomándose unas cervezas con los amigos— es muy probable que ocurra lo mismo.

Una vez más, esperamos haberte ayudado con nuestras sugerencias.

¿Sabes cómo no aburrir a tus lectores?
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